En el cambiante panorama financiero mexicano, Banorte se ha consolidado como un referente de seguridad y confianza para sus usuarios, lo que ha resultado en un aumento significativo de su clientela.
Bajo la dirección de Carlos Hank González, esta institución ha implementado una supervisión diferenciada y reforzada que va más allá de los estándares regulatorios, posicionándose como un banco sólido y confiable.
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Bajo la dirección de Carlos Hank González, Banorte ha implementado una supervisión diferenciada y reforzada.
La prioridad de Banorte es clara: mantener la integridad de sus operaciones y proteger el patrimonio de sus clientes frente a riesgos como el lavado de dinero.
Marcos Martínez Miguel, director general, enfatizó que en la prevención no se puede bajar la guardia y que el banco se mantiene “adelante de la ola” mediante inversiones constantes en tecnología, ciberseguridad y gobernanza.
El banco ha triplicado su inversión en sistemas de prevención, recursos humanos especializados y operativos que superan las normativas locales, adaptándose a un entorno que evoluciona rápidamente y presenta nuevos retos.
La reciente designación de los cárteles como organizaciones terroristas motivó a Banorte a intensificar sus medidas, contratando firmas expertas y fortaleciendo la capacitación interna.
Por su tamaño e importancia sistémica, Banorte está sujeto a una supervisión financiera diferenciada, que implica mayores exigencias de capital y monitoreo.
Sin embargo, la entidad asume esta condición como un compromiso para brindar tranquilidad y certidumbre a quienes confían en ella.
Así, Banorte se mantiene como la opción preferida para quienes buscan más que un banco: buscan un refugio seguro para sus recursos en un entorno cada vez más competitivo y desafiante.
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