El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha confirmado el establecimiento del monzón mexicano en el noroeste del país, un fenómeno climático que cada año, entre junio y julio, marca el inicio de un periodo de intensas lluvias que puede extenderse hasta septiembre.
Este patrón meteorológico se produce por un cambio estacional en la dirección de los vientos cálidos y húmedos provenientes del Atlántico, el Pacífico y el Golfo de México.
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Lo positivo y negativo del monzón mexicano
Todos estos flujos de aire convergen en el noroeste del territorio nacional, provocando un incremento significativo en las precipitaciones.
En algunas regiones, este fenómeno representa hasta el 65% de las lluvias anuales.
El monzón mexicano no solo es fundamental para mitigar la sequía, sino que también beneficia directamente a sectores como el agrícola, ganadero e hídrico.
Durante su presencia, se han registrado acumulados de lluvia de 800 mm en Nayarit, 600 mm en Sinaloa y 300 mm en estados como Sonora, Durango y Chihuahua. Baja California Sur también ha reportado más de 100 mm.
No obstante, el fenómeno no está exento de efectos negativos. Entre las principales afectaciones se encuentran cambios drásticos en las condiciones de lluvia, variaciones de temperatura y, en algunos casos, la aparición de lluvias torrenciales de corta duración.
Además, puede provocar sequía en zonas del noreste del país, al absorber humedad del Golfo.
Los estados más impactados este 2025 por el monzón mexicano son: Chihuahua, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Baja California Sur y algunas regiones de Durango.
Aunque este fenómeno también ocurre en regiones como el suroeste de Estados Unidos, su comportamiento en México es único y vital para el equilibrio climático del país.
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