La posible huelga en Volkswagen de México amenaza la estabilidad económica de Puebla, donde la armadora y su cadena de proveedores representan el 43.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) estatal.
El conflicto podría estallar el 22 de octubre a las 11:00 horas, luego de que los trabajadores rechazaron por segunda ocasión la propuesta de revisión contractual.
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Una huelga en Volkswagen reduciría los pedidos de autopartes y alteraría los inventarios, turnos y entregas.
En la consulta del 15 de octubre, 3 mil 135 empleados votaron contra el convenio, mientras que 2 mil 452 lo respaldaron y 21 emitieron votos nulos. La oferta contemplaba un incremento global de 13.16 por ciento durante 24 meses, entre aumentos salariales y prestaciones.
Ignacio Ibarra López, académico del Tecnológico de Monterrey, campus Puebla, advirtió que el paro afectaría a más de 100 proveedores y repercutiría directamente en la economía estatal.
Además, la industria automotriz concentra alrededor del 82 por ciento de las exportaciones poblanas, según el investigador de la UPAEP, Anselmo Salvador Chávez Capó.
Una suspensión prolongada reduciría los pedidos de autopartes, presionaría la liquidez de empresas pequeñas y alteraría los inventarios, turnos y entregas.
Gabriel Padilla Maya, director general de la Industria Nacional de Autopartes, señaló que las compañías podrían recuperar parte de la producción perdida si el conflicto termina pronto.
La disputa laboral coincide con una crisis global de Volkswagen, que contempla eliminar hasta 100 mil empleos para 2030. Durante 2026, la compañía también redujo un turno de producción de los modelos Jetta y Tiguan, una decisión que involucra a 611 trabajadores cuya reincorporación gradual estaba prevista para 2027.
Chávez Capó advirtió que el conflicto podría frenar proyectos y restar competitividad a la planta de Cuautlancingo frente a futuras asignaciones de modelos eléctricos e híbridos.
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