La Casa Blanca respondió este martes al enfático rechazo de la cantante Sabrina Carpenter por el uso de su canción Juno en un video que mostraba detenciones migratorias del ICE, intensificando la tensión entre la cultura pop y la política migratoria en pleno año electoral.
Horas después de que Carpenter calificara el video como “malvado y repugnante” y exigiera que su música no se utilizara con fines políticos, la administración emitió una respuesta personalizada que combinaba burla y confrontación.
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La cantante Sabrina Carpenter rechazó el uso de su música en videos que mostraban detenciones migratorias del ICE.
Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, citó directamente el álbum de la artista Short n’ Sweet:
“Aquí tienes un mensaje Short n’ Sweet para Sabrina Carpenter: no nos disculparemos por deportar a peligrosos criminales ilegales, asesinos, violadores y pedófilos de nuestro país.”
El comunicado continuó recontextualizando la letra de la canción Manchild, originalmente sobre un hombre inmaduro, para atacar a Carpenter:
“Cualquiera que defienda a estos monstruos enfermos debe ser estúpido, ¿o es lento?”
Este giro, que convirtió un tema personal de la cantante en un ataque directo, refleja una estrategia que ha surgido en varias controversias recientes donde el trabajo artístico se utiliza políticamente fuera de contexto.
La Casa Blanca sostuvo que el video solo mostraba operaciones dirigidas a delincuentes violentos, aunque la atención mediática se centró en la combinación de la canción Juno con imágenes de detenciones, considerado por muchos como un uso sexualizado y manipulador del tema.
Sabrina Carpenter se suma así a una lista creciente de artistas, incluidos Olivia Rodrigo y Kenny Loggins, que han exigido públicamente que sus canciones no sean empleadas en campañas oficiales, subrayando un choque constante entre la industria del entretenimiento y la política estadounidense.
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